Los 40 años de EL PAÍS, y un servidor de ustedes

“Everybody wants to rule the world” debía estar sonando en todos los garitos de la ciudad cuando empezaron a montar el tinglado en donde se celebraría el décimo aniversario de EL PÁIS. Sí, yo tambien estaba ahí.

Durante unas semanas estuvimos preparando un estudio en el centro del Palacio de Cristal de El Retiro, desde donde se emitirían contenidos relacionados con la efeméride -una novedad entonces-. Había fracasado como estudiante, como chapista, como tenista, como militar, y como hijo (entre otras cosas), y la oportunidad que Pepo Baviano me había dado en Radio EL PAÍS era sin duda la última que tendría para convertirme en algo útil. Como técnico de sonido tampoco valía mucho, pero debía hacerles gracia a mis compañeros -y para los jefes no dejaba de ser el hijo de alguien popular y respetado-, de modo que ahí estaba desde hacía un par de años, aprendiendo un oficio: El de persona.

Recuerdo la inauguración, las fiestas del aniversario -la calle de Miguel Yuste cortada, los políticos con demasiado alcohol en la sangre, las escapadas “en pareja” por la redacción…-, y muy especialmente las comilonas en Alfredos Barbacoa. A diario atravesábamos el pasadizo de la calle Lagasca para disfrutar de unas cuantas “super-Alfredo” con costillas y ensalada de col, del brownie con helado, y terminar vaciando una botella de Jack Daniel’s a base de chupitos. Fueron tantas y tantas nuestras visitas que el equipo aquel de la emisora, con Contreras a la cabeza, Albéniz, Lucas, Luis Fernández, Flo, Pontón, y un largo etcétera detrás, contribuyó generosamente a la exposición de cascos vacíos que Albert tenía entonces  en las paredes.

En aquel estudio del Palacio de Cristal se hicieron entrevistas, programas musicales, informativos… Fue un evento que nunca olvidaré. Tengo tantos recuerdos de entonces… Y dos familias, mal que me pese a veces: La que me proporcionaron mis padres, y la que me acogió en la planta 5 de Miguel Yuste.

F.M.

PD.- A los del diario también les considero familia, pero siempre fueron los empollones, algo “sopas”, gente “intensa”, apasionados de la política, o del deporte, pero “buena gente”, nada frívolos -como algunos de nosotros-. Alex, Carlos, Alex(2), Quique, y los más jóvenes como Vicente, Paco, Pablo… Todos siguiendo la estela de los “mayores”, colegas de mi padre y demás, como Juan, Ángel, José María…

 

 

 

 

 

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Acerca de Felipe Mellizo

Soy guionista, casi periodista, padre, pareja, ex-golfo, ex-aventurero, comilón, bruto, y seguidor del Atlético de Madrid.
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