ALGUNOS DATOS CONTRASTADOS Y UNA OPINIÓN SUBJETIVA

Acabo de leer una entrevista hecha a un colega que ha publicado un medio digital, y he descubierto en ella algunas imprecisiones que pueden llevar a engaño, y que seguramente se deberán a los típicos ajustes de edición. Para que no queden dudas, salvo las que se quieran generar intencionadamente, pondré luz y taquígrafos sobre la historia.

La serie “Periodistas” comenzó a emitirse en enero de 1998, tras largos meses de preparación del proyecto. La idea de la serie había nacido una década antes, cuando muchos de nosotros -la mayoría periodistas, e hijos de periodistas- soñábamos con dedicarnos a la ficción mientras trabajábamos en EL PAÍS. Cuando, años más tarde, conseguimos tener una productora en condiciones para desarrollar proyectos, la idea de crear una ficción en un diario, con una redacción y bastantes problemas personales, fue una de las primeras que pusimos sobre la mesa (1995).

En aquellos años en GLOBOMEDIA trabajábamos en equipo, con Manolo Valdivia con responsable de contenidos, y había un COMITÉ DE FICCIÓN (Con Daniel Écija, Juan Carlos Cueto, Felipe Pontón, Manuel Valdivia, Pilar Aragón, y Yomismo…) que tomaba todas las decisiones sobre las series a desarrollar. Ahí es en donde se debatió cómo debía ser esa serie que ya había sido apuntada en un cuaderno que todavía conservo (porque me tocó redactar las primeras líneas).

Siguiendo patrones de argumentos tradicionales acabamos recurriendo a la biografía de MI PADRE como arranque: una historia real que podría generar multitud de conflictos mientras se desarrollaban las tramas profesionales. Por eso se llamaba LUIS SANZ el protagonista, y no por otros motivos que se han defendido con gran vehemencia (pero nunca delante de mí): Yo soy ese Felipe LUIS Mellizo SANZ, que volvía de Londres (luego fue N.Y) después de años de corresponsal (como mi padre), y tenía que rehacer su vida en una redacción moderna, con una exmujer y varios hijos de aquella antigua relación (como mi padre). En aquellos días sólo un actor podía interpretar ese papel: Alfredo Landa. Desconozco de quién fue la idea de contar con él, pero sonaba bien.

Se escribió el primer documento de venta y a la cadena le gustó. Yo no estuve en aquellas negociaciones, porque para entonces ya había salido del proyecto para arrancar el de “Compañeros” con Valdivia, Nacho Cabana, y Manuel Ríos. Alfredo Landa se comprometió con otra serie –no pudimos competir con la oferta que le hicieron-, y hubo que cambiar el concepto. Para ello Daniel Écija, Felipe Pontón, y Víctor García, formaron un equipo de guionistas ya contrastados, muchos de ellos periodistas también. Fue ese equipo, con Curro Royo como coordinador de guiones -que venía de “La otra familia”, nuestra primera serie diaria, en colaboración con Cartel y Videomedia- , Pilar Nadal -Los Ladrones van a la oficina, Médico de familia-, e Ignasi Rubio -Médico de familia-, quien le dio “formato” al “formato”. Alfredo Landa pasó a ser José Coronado (pero pudo haber sido Puigcorbé) y en función de él, de Alex Angulo –que era la viva imagen de mi padre-, y de Amparo Larrañaga, se fue completando el casting y desarrollando los “universos” paralelos de la redacción (las casas de los profesionales). Un problema personal y sumamente triste mantuvo a Daniel Écija viajando de clínica en clínica y, aunque volvía de vez en cuando para corregir y dirigir el proyecto, casi todo el peso de la serie cayó sobre Felipe Pontón. Finalmente, el 13 de enero de 1998 se emitía el primer capítulo. Lo firmaron como guionistas Víctor García, Luis Gil, Juanma Iturriaga, Javier Lozano, Pilar Nadal, Felipe Pontón, Curro Royo, e Ignasi Rubio (la participación de cada uno no fue la misma, pero todos aportaron algo).

piridistas

Momento en el que Curro Royo hace entrega del capítulo 1 a Begoña Álvarez

Pero algunas desavenencias (que yo no conozco, aunque algo escuché) provocaron que el equipo se deshiciera. Tensiones, abandonos… Finalmente me dijeron que fuera yo quien sacara adelante los guiones “porque no llegamos”. Primero con Felipe Pontón, luego solo. Debíamos andar por el capítulo 5 de la primera temporada.

Felipe Pontón se fue, y yo, agobiado por el volumen de trabajo, recuperé a Pilar Nadal, que conocía el proyecto mejor que bien, y juntos empezamos a avanzar. (Íbamos tan pillados que pasábamos la noche escribiendo, y al alba llegaba un conductor a la oficina y se sentaba esperando para recoger las secuencias que se llevaban a plató, así de mal estábamos). Al mismo tiempo la empresa, que tenía especial interés en que cogiéramos experiencia para poder arrancar otras series, sumó de nuevo a Víctor García al equipo (aunque pronto se marchó a montar “Siete vidas”).

Por entonces GECA compartía edificio con nosotros, en López de Hoyos, y entre los distintos departamentos había uno con el que simpatizábamos mucho. Se trataba de una publicación especializada para profesionales, “Teleformat”, que compartía espacio con otros analistas y creativos. Allí trabajaban muchos de nuestros conocidos: Álvaro Augustin, Íñigo Sancristóval (es con “v”), Esperanza Martín, y Alex Pina.

El contrato de Alex se acababa entonces, y decidimos que sería bueno probarle en ficción. De ese modo entró en nuestro reducido equipo: Pilar, Alex, y yo. Pilar ya era guionista senior, había escrito en otras series como “Los ladrones…”, pero Alex era un novato, ingenioso, animoso, pero sin experiencia en ficción. Con esos mimbres, y la ayuda de los directores (Dani y Jesús Rodrigo hicieron un gran trabajo), terminamos la primera temporada con notable éxito, completando el equipo con guionistas como Ernesto Pozuelo, Olga Salvador, Mauricio Romero, Carmen Ortiz, Carmen López, Ignasi, Salvador Perpiñá, Natalia G. Prieto, etcétera, etcétera, etcétera.

Vivimos felices durante un buen tiempo. Las tramas personales y de convivencia salían de nuestros propios traumas, y las profesionales venían de nuestra experiencia, de la documentación, y de los muchos compañeros y amigos que participaban como “proveedores”. En aquellos días nos reuníamos en la casa de Javier Pérez de Albéniz y Ange Barroso, en la colonia de Pradillo, y allí, con Quintela, Sindo, Casqueiro, Peregil, Grijelmo, Ordaz, etcétera cogíamos ideas que nos servían para elaborar las tramas, cuando no las sacábamos de la vida de mi padre y otros compañeros de su generación, o de las largas sobremesas del “Paulino”. Yo me “fui” (esa es otra larga historia, que tiene que ver más con lo personal), habiendo dejado preparada la tercera temporada (La Academia de la Televisión ya nos había premiado como Productores ejecutivos en 1998 –a Pilar Nadal, Daniel Écija, y Yomismo-), y Pilar siguió adelante como Productora Ejecutiva y guionista durante varias temporadas más (compartiendo el cargo con Dani, que como máximo responsable del departamento y director de algunos capítulos, seguía vinculado al proyecto). El equipo se fue renovando, y Alex subió en el escalafón hasta ganarse la confianza de Dani. Con la marcha de Pilar Alex quedó como productor ejecutivo durante las dos (no sé si tres) últimas temporadas.

Esto fue así. Y ahora mi opinión subjetiva: Creo que estamos confundiendo “visibilidad” con “notoriedad”, o quizá la industria nos quiere llevar a ello. Los guionistas y creativos debemos ser reconocidos, pero a mi juicio no se trata de convertirnos en un evento por nosotros mismos, por mucho que en otras latitudes lo hagan. Al menos eso no es lo que yo deseo. Esa “notoriedad” nos lleva a exagerar, mentir, y ocultar valores de otros compañeros. Los medios de comunicación nos encumbran y nos manipulan. Yo no quiero ser famoso: Sólo que a cada uno se le reconozca su trabajo y arte de una forma honesta. No digo más.

(Y si me he olvidado de algún nombre perdón)
FELIPE MELLIZO

PD (1). Dejad de creer en el puñetero IMDB (Y tampoco creáis a “pies juntillas” todo lo que dice la WIKIPEDIA).

PD (2). Lou Grant era uno de nuestro modelos, desde los ochenta.

PD (3).Cuando se cambian los equipos de las series, a veces por razones peregrinas, se produce cierta confusión. La propiedad intelectual se diluye, y las paternidades saltan de las manos de los que se van, a las de los que se quedan. Lo sé bien porque he estado en ambos lados. Cada uno tiene una percepción de lo que aportó, distinta que los demás, pero en todos estos procesos hay algo muy claro: A RÍO REVUELTO, GANANCIA DE PESCADORES. Esto no sería relevante, sino fuera porque ahora las cadenas y productoras compran personalidad, y esta se PUBLICITA gracias a una MITIFICACIÓN que a menudo nace de una “incorrección”, siendo benévolos. Lo peor es cuando resulta que ésta es innecesaria, como es este caso, porque el protagonista del titular detonante de este texto tiene suficiente curriculum como para no necesitar de ello.

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(Ahora que ya se ha leído el artículo unas cuantas veces, me atrevo a añadir esta foto en la que se me ve concentrado, pensando en las tramas de la serie PERIODISTAS, y con el antiguo poblado chabolista de fondo). 

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Acerca de Felipe Mellizo

Soy guionista, casi periodista, padre, pareja, ex-golfo, ex-aventurero, comilón, bruto, y seguidor del Atlético de Madrid.
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