Escenas de Malasaña II

plaza puyolAyer fue viernes. Turistas, parroquianos, y curiosos, deambulaban sin destino fijo por el barrio, sintiéndose parte de esta antigua modernidad tan cacareada. En la esquina del “Creole” cuatro potenciales  “blogueras de algo” hablaban de proyectos cargados de terminología inglesa, lanzando su voz hacia un público que no les prestaba atención; dos tipos en manga corta fumaban a la puerta del Triskel, presumiendo de su virilidad  norteña pero temblando de frío; y unos “barbas” competían en conocimientos sobre series que nadie ve… En esas volvía yo a casa cuando vi un cadáver. Sí. Literal. Alguien del portal que hay junto a “La Gula” era sacado por dos empleados de los servicios funerarios envuelto en una mortaja blanca. Dos turistas se detuvieron un instante para contemplar la escena, como quien mira un escaparate de “calzedonia”, y los impacientes conductores, que hacían sonar el claxon molestos por tanta espera, se contuvieron por un instante. Un paréntesis extraño e incómodo. Una pausa que duró lo justo para cargar el cuerpo, cerrar  el portón y desaparecer calle abajo. De pronto todo volvío a la normalidad, como por resorte, y turistas, blogueras, barbudos, y futboleros, siguieron con sus animadas intrascendencias.

Malasaña destaca como barrio que trata de tapar sus miserias con toneladas de frivolidad. Hasta sus mendigos son vistos como parte de un decorado entretenido. Molan, pero mola mucho más sentarse a beber en el suelo junto a los alcohólicos de San Ildefonso. La muerte siempre ha formado parte de este pequeño plató urbano. Recuerdo la mujer que murió delante del lazareto de Marqués de Santa Ana; o las tres vecinas del portal que fallecieron en estos últimos años; el traficante apuñalado a mediodía frente al Sandos; o cuando entré en el bar de Alfredo, no hace mucho, y entre los trabajadores que tomaban su segundo desayuno descubrí a un hombre tendido en el suelo.” Muerto”, me dijeron. “Un infarto… Estamos esperando a que venga la ambulancia ¿Qué vas a tomar?”…

Nada hay nuevo en este viejo barrio, y mucho menos la muerte.

Desde mi balcón vi la casa de la persona fallecida. Sentados en el salón, varios familiares -supongo- trataban de digerir la pérdida junto a un tétrico retrato de cuerpo entero de alguien. Puede que fuera el fallecido.

Mellizo nada más

 

Anuncios

Acerca de Felipe Mellizo

Soy guionista, casi periodista, padre, pareja, ex-golfo, ex-aventurero, comilón, bruto, y seguidor del Atlético de Madrid.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s