De política y tajalápices

Hubo un tiempo en el que llevar un “sacapuntas” nuevo al colegio le convertía a uno en “trending topic”. Yo tuve la suerte de tener un padre viajero, y sus curiosos regalos me hicieron felizmente popular entre el alumnado de los distintos colegios por los que pasé. Lápices con animales en los extremos, relojes digitales, “pajitas” para sorber retorcidas y coloreadas… Mi popularidad fue tal que fui elevado a la sagrada categoría de “delegado de curso” varias veces, sin haber sido nunca un ejemplo de estudio, belleza, solidaridad, ni honradez. Hoy los políticos lo tienen más fácil que yo en sus campañas, sólo deben soltar una estupidez para convertirse en “populares”. De eso viven muchos. No necesitan material escolar novedoso, ni tampoco inteligencia u honradez.  Una pena que esté mayor, porque con todas las tonterías que dije en mi vida habría llegado, como poco, a obispo, concejal, o incluso ministro.

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Acerca de Felipe Mellizo

Soy guionista, casi periodista, padre, pareja, ex-golfo, ex-aventurero, comilón, bruto, y seguidor del Atlético de Madrid.
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Una respuesta a De política y tajalápices

  1. DARTH V dijo:

    Jajajajaja, siempre traes cosas guays, echo de menos tus galletas! jijiji

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