OTRO PENSAMENT (como diría Currito de la crú)

El ritmo de nuestra vida profesional y personal, sumado a la aceleración y multiplicación de la información que recibimos, dificulta la reflexión, cuando no la impide -efecto de sobra conocido y aprovechado por los políticos de medio mundo-.

Hoy, sufriendo una miserable gripe, he disfrutado de una pausa en ese incesante “no- pensar-pensando” gracias a un buen tapón de oídos, acompañado por su correspondiente congestión y rematado con unos mareos cegadores, y se me ha ido la pinza hacia ciertas formas de ser que están presentes en mi vida profesional, recogiendo esos pensamientos en este insufrible texto con la intención de que mi punto de vista le sea de alguna utilidad a alguien, o genere debate.

Es tópico, pero no por ello menos cierto, que la experiencia no lo es todo. Ya decía Séneca que las canas no son un sinónimo de sabiduría, sino de longevidad “no indican que has vivido mucho, sino durado mucho”  –salvo en el caso de mi amigo JPDA, que prácticamente nació con ellas-. Me sigue sorprendiendo que muchos le den demasiado valor a la experiencia, especialmente cuando me miro y reviso mi azarosa carrera. Respeto, pero no ciego.

Así he arrancado mi disertación, pero pronto he recordado el contrario de la primera idea -como en los buenos aforismos-, que defiende que todo lo joven es moderno, y todo lo moderno es bueno –algo a lo que me enfrento con natural y creciente fecuencia-. No. No lo es. Hay personas que tienen puntos de vista e ideas modernas, y personas que no, independientemente de su edad, pero es mucho más preocupante un joven con una vieja idea, que un viejo con una moderna.

También he dedicado algunas bocanadas de congestión a la pasión. La pasión es algo bueno en la mayoría de los trabajos –puede que no lo sea entre los jueces, policías y demás autoridades públicas, salvo que se trate de una apasionada defensa de la ley-, pero solemos –yo el primero- confundir el “frikismo” con las ganas. Ese deseo desmedido por algo suele ser contraproducente a la hora de convertirlo en energía laboral, e incluso creativa. Distinguir lo uno de lo otro es todo un arte –que yo no practico-.

El último perfil al que me ha llevado este aburrido “divagar” de hoy es el/la/lo “Acumulador de datos”. El/la/lo que se sabe todo (como aquel crítico de cine que nos acompañaba en las madrugadas de los ochenta). Entiendo que puedan tener su utilidad -aunque la WIKIPEDIA les haga una competencia feroz-, pero yo no confundiría cultura con acumulación de datos. Es mi opinión, pero después de medio afortunado siglo conociendo a grandes mujeres y hombres de mi gremio y aledaños, puedo asegurar que es más fácil triunfar ocultando lo que sabes, que llevándolo como bandera (colgando, como se suele decir), salvo que te dediques a concursar en “Saber y ganar”.     

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Acerca de Felipe Mellizo

Soy guionista, casi periodista, padre, pareja, ex-golfo, ex-aventurero, comilón, bruto, y seguidor del Atlético de Madrid.
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