Una depresión del ánimo sin importancia (Vaya un clima más “mierder”).

Recuerdo aquellos arenales blancos como la nieve, frente al río Muni, más allá de Corisco y las islas de Elobey, en donde nos encontramos con una víbora cornuda del Gabón, gorda como un muslo gordo…

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José Manuel Novoa con aquella víbora cornuda (que nosotros no matamos).

Cierro los ojos y escucho -como si fuera ayer- a Jon exigiéndome que espantara a las gaviotas que descansaban sobre los bajíos cegadores que “flotan” en el Atlántico, para rodarlas mientras levantaban el vuelo, y yo -obediente- corriendo, pero sin dejar de vigilar al resto del equipo con el rabillo del ojo por miedo a que se largaran con el cayuco, abandonándome allí, a la espera de la pleamar y los tiburones-;  Veo los acantilados de hielo de la Antártida, con ese mar negro, frío y espumoso, lleno de delfines del cabo, ballenas, pingüinos, focas, skuas, albatros, dameros, más pingüinos…

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Tampoco me olvido de la isla de Annobón, ni del cura claretiano que allí vivía. No me quito de la cabeza el instante en que vimos el solitario y verde volcán tras la cola de aquel avión sin radar, en un tiempo en el que no había comunicaciones móviles –más allá de la radio- (coño Josu, estuvimos a punto de terminar como la Earhart)…

Anobón

“Eva” en la  pista de Annobón en 1990

…Ni borraré nunca de mi memoria las caras de ira de los policías de Pinochet que vinieron a detenernos al hotel de Punta Arenas, por entrar ilegalmente en el país cuando estaban en plena transición; O aquel combate de boxeo entre James “Buster” Douglas y Mike Tyson, que vimos vía satélite en la base antártica chilena de la isla del Rey Jorge. ¡Y qué decir de la torpe ascensión por la borda de mi padre al Heweliusz!, intentando desenredarse de la red de escalada, después de habernos puesto a todos en peligro tras un ataque de pánico en una zodiac que quedó atrapada por el hielo…

escala barco

…Ni Portsmouth, y la salida de la vuelta al mundo desde el “Solent”; ni la entrevista que le hice al gran marino (asesinado por unos piratas en el Amazonas en 2001) Sir Peter Blake, en Punta del Este; ni el viaje a Bangladesh para hablar con Yunus; ni los prostíbulos con escaparate de Itaewon, en Seoul, durante el verano olímpico del 88; ni las invocaciones a los dioses tirando aquellas latas de cerveza a la caldera de Moca en Bioko… Tengo miles de imágenes de aquellos años, cientos de aventuras cojonudas en medio mundo, pero eso fue hace mucho tiempo, cada vez más.

yo y tanque

Ahora soy un gordo burgués con aires bohemios que pretende parecer más joven tomando cañas en Malasaña, como si pasara desapercibido entre los veinteañeros. ¡Qué jodido es hacerse mayor! Yo me niego, pero las canas me delatan. Estoy en ese momento de duro enfrentamiento con (o contra) mi cuerpo, intentando contenerle en unas dimensiones razonables pero argumentando frente a los demás que no es la coquetería, sino la salud lo que me mueve. Y luego veo a mi hijo (nacido justo cuando yo hacía aquellos documentales), con ese aspecto tan envidiable… ¡Quién tuviera veinte años, copón! Tal y como están las cosas me marchaba de aquí aunque fuera a nado.


FOTOS

1.-Jose Manuel Novoa y la mortal víbora cornuda de Gabón en Elobey -fue muerta por un lugareño, aunque aún estaba viva cuando se hizo la foto. Foto de NOVOA.
2.-Jerónimo López Martínez y mi padre en el mar de Bellingshausen, frente a la Antártida. FOTO, mía.
3.-Yo mismo, a bordo del Jan Heweliusz.
4.- “Eva” en Annobón.
5.-Yo mismo en plena faena de bajar baterías, con Jon y Mi padre esperándome sentaditos como siempre.
6.-Yo mismo con la cámara a punto de ser aplastado por un anfibio soviético (o ruso, ya no sé qué eran entonces).
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Acerca de Felipe Mellizo

Soy guionista, casi periodista, padre, pareja, ex-golfo, ex-aventurero, comilón, bruto, y seguidor del Atlético de Madrid.
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5 respuestas a Una depresión del ánimo sin importancia (Vaya un clima más “mierder”).

  1. En cuanto a Guinea Ecuatorial debería añadir, amigo Josu, el espectáculo de aquellas mujeres de Luba, cuando se pusieron a ambos lados del río para lavar la ropa a ritmo de la percusión que creaban, hundiendo sus brazos una y otra vez en el agua mientras cantaban; O las melodías que un grupo de niñas interpretó para nosotros por la noche, bailando alrededor de una hoguera… y más. De Alaska a Corea, de Belinghausen a Murmansk… ¡Qué pasada!

  2. Steven Gerrard dijo:

    Y no son sólo las canas. Con la edad, el vicio ha dejado paso a la presbicia… el beber cerveza sin parar por las noches… al expulsar la cerveza sin parar por las noches (maldita próstata)… El “jugamos una pachanga de baloncesto” al “vamos a verl al sobirno/hijo a verle jugar al baloncesto… Eso sí, la experiencia nos hace más sabios… y más aburridos, claro!

  3. CLARA PÉREZ dijo:

    Tal y cómo están las cosas, cualquier aventura que se emprenda tendrá más sentido que seguir metidos en tanta desventura. Daba mucha envidia leer sobre tus viajes.

  4. Germán dijo:

    ¿Ahora eres un gordo burgués? Venga ya, no estás tan burgués! 😉

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