LAS MENTIRAS PIADOSAS

Me viene a la cabeza una de esas tórridas tardes de verano de principios de los 70, cuando nos sentábamos incómodamente en “las peñitas” de Villalba. Yo trataba de convencer a dos amigos locales de que había salido de Inglaterra a bordo de una embarcación que, partiendo de la tierra y cargada con doscientos pasajeros -y un buen número de coches-, se había desplazado sobre el asfalto hasta el mar, para cruzar el Canal de la Mancha flotando a metro y medio de la superficie, empujada por unas enormes hélices. Evidentemente no me creyeron. Después vino lo del submarino amarillo  de los Beatles, los “embalses” del abuelo, “el buitre” de los primos… Siempre igual: Un “Anda ya” acompañado de la burla del grupo era lo único que conseguía.  No sé si fue por eso, pero desde pequeño siempre he resultado más creíble mintiendo que diciendo la verdad. Ahora que he leído de nuevo el artículo que Juan Cruz escribiera sobre mi padre cuando murió, y al hilo de lo que opinan algunos de mis familiares, creo que mi padre sufrió esa maldición griega mucho antes que yo, y que lo que muchos consideran mentira era simplemente una versión rebajada de la más inverosímil realidad.

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Acerca de Felipe Mellizo

Soy guionista, casi periodista, padre, pareja, ex-golfo, ex-aventurero, comilón, bruto, y seguidor del Atlético de Madrid.
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Una respuesta a LAS MENTIRAS PIADOSAS

  1. MI padre murió el día de San Fermín del año 2000.

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