El Grameen bank, Yunus, y un servidor.

EL GRAMEEN, BANGLADESH Y YO MISMO
(Con permiso de Jorge Iglesias y José Bustos)

Tuvimos que aguantar diez horas de soporífero viaje para llegar a Dhaka (Dacca), capital de Bangladesh, el Pakistán oriental de los mapas de mi infancia. Tras superar los pertinentes papeleos, y soportar la típica cola en la que un funcionario de aduanas antipático y altivo –como si fuera el mismo San Pedro protegiendo el jardín del Edén- te examinaba minuciosamente, esperando que confesases algo inconfesable –en un idioma que no entendía-, o le dieras una propina -en un lenguaje más comprensible-, conseguimos salir del edificio principal sin grandes daños económicos.

Antes de abandonar la Terminal, como todo quisque, pasamos por los cambistas, que nos dieron un fajo de sucios takas por nuestros relucientes, y recién estrenados, euros.

En el exterior del edificio nos encontramos con un recinto abarrotado por seres humanos de distintas vestimentas y condiciones, rodeado por una valla –no menos poblada- en la que se colgaban y amontonaban cientos de curiosos y mendigos, vigilados por otros cientos de policías con coloristas uniformes. El ambiente era húmedo y sofocante.

A las siete de la mañana, cuando pudieron alejar a vardascazos a los curiosos y mendigos, partimos hacia el hotel con una furgoneta que nos esperaba.

PRIMERA ENTREVISTA CON MUHAMMAD YUNUS
Las oficinas del GRAMEEN BANK son una isla de limpieza en este charco de mugre que es Dhaka. Un recinto impecable en el que se levantan tres edificios, uno de ellos un rascacielos de unos veinte pisos. Los trabajadores son diferentes de la gente que vimos por las calles de la ciudad: Pulcros, educados… soviéticos. La decoración de los interiores es espartana, de mesa gris metalizada y cajonera a juego.

Yunus es un hombre pequeño, con mirada inteligente y aseado –siento dar esta información pero juro que es la sensación que transmite- . La bondad de su rostro no consigue ocultar su fuerza y autoridad. Nos hace pasar a su despacho.
El despacho está decorado con varios cientos de libros e informes. Nos sentamos en una mesa sin abalorios ni pretenciosas tecnologías. Tras explicarle nuestras intenciones Yunus nos resume parte de la filosofía de Grameen Bank:
CADA SER HUMANO TIENE EN SU INTERIOR UNA ENERGÍA POTENCIAL TREMENDA, PERO SI SU ÚNICO OBJETIVO ES SOBREVIVIR UN DÍA MÁS, BUSCAR COMIDA, ES IMPOSIBLE QUE PUEDA PLANTEARSE METAS A MEDIO, O INCLUSO CORTO, PLAZO (PONE POR EJEMPLO EL CRECIMIENTO DEL BONSAI, CONDICIONADO POR EL TAMAÑO DE LA MACETA). PARA GRAMEEN EL QUID DE LA CUESTIÓN NO ESTÁ EN DARLES DINERO A LOS NECESITADOS, SIN MÁS, SINO EN TRANSFORMAR AL INDIVIDUO,. LOGRAR QUE ÉSTE TENGA SUEÑOS, QUE DESEE CONSEGUIR ALGO… QUE PUEDA DECIRSE ¡PUEDO HACERLO!

Según nos explica Yunus, Gameen-bank ha montado un sistema de categorías, similar al de los colegios anglosajones, con el objetivo de estimular a los socios. Con este mecanismo persiguen la escolarización de todos los niños, valorando positivamente los esfuerzos de las familias al sacrificar una posible mano de obra por un futuro mejor. El deseo de Grameen es preparar a la segunda generación para que no pase por lo mismo que sus progenitores, a cambio de un sobre esfuerzo de estos.

Grameen paga los estudios a muchos jóvenes, mediante créditos a la educación. Estos préstamos no tienen que ser devueltos hasta que completen su formación y estén trabajando. Yunus añade que con los planes agrícolas de sus socios Grameen bank se ha convertido en el primer distribuidor de semillas del país.

Las dotes, uno de los problemas que Yunus sitúa en la base de la miseria de Bangladesh, están prohibidas para los socios del banco. Estas compensaciones machistas han llegado a provocar el suicidio de algunos padres al no poder hacer frente a la cantidad que se les pedía por el matrimonio.

Ahora, prosigue Yunus, las mujeres de los pueblos han aprendido a firmar con sus nombres, son alguien por fin (nos comenta que en ocasiones el momento de la firma se hace muy largo por las dificultades con la caligrafía).
Yunus nos dice que volvamos a hablar con él cuando termine nuestro periplo por el país.

DHAKA ES UNA CIUDAD CURIOSA…
Dhaka es una ciudad curiosa. Nadie sabe con exactitud cuánta gente la habita, ni a qué coño se dedican. Miles de tiendas jalonan las calles y avenidas, pero jamás se ve a puñetero cliente. La ciudad está salteada con parques y charcas, de un verde intenso, que vistos desde la distancia parecen sacados de una bucólica novela romántica, pero al acercarnos a ellos descubren su verdadera y oculta identidad: son estercoleros, barrizales con orillas cubiertas por latas, plásticos y otros desechos.

Dhaka es una ciudad en obras, permanentes y ruidosas. No hay mucha mendicidad, si comparamos con otros lugares algo menos pobres. Sus gentes son amables y se comunican en inglés con mayor o menor fortuna (secuelas del colonialismo anglosajón). Por las tardes el ambiente se torna irrespirable. Dhaka es la ciudad más contaminada del planeta: contaminación por combustiones de distintos elementos plásticos, por coches y motos, por industria… es irrespirable.
Los únicos animales que hemos visto en estas primeras horas son unas aves negras y sucias, con un moño en la cabeza más negro y sucio aún, del tamaño de un cuervo y con un graznido aún más desagradable que el de éste.
La verdad es que Grameen bank, más que otra forma de entender las ayudas, es otra forma de vivir, es un ghetto ¿o es que el ghetto es el resto del país? No sé cómo conseguirán mejorar Bangladesh, pero si lo logran es para sacar a Yunus junto a la Macarena.

HOY HA AMANECIDO CON TORMENTA, Y CUANDO CESARON LOS TRUENOS SE FUNDIERON CON LOS GOLPES DE LA HORRENDA OBRA QUE HAY FRENTE A MI VENTANA. SALDREMOS EN DIRECCIÓN A COMILLA EN BREVE… NOS VAMOS A BUSCAR LAS HISTORIAS DE LOS MIEMBROS DEL GRAMEEN.
(El sol sale a las 05h 49’ y se pondrá a las 18h 14’). Los rezos son:
Azan Jamaat
Fajar 5-00 5-30
Zuhr 12-45 1-15
Asr 5-00 5-15
Maghrib 6-20 6-25
Esha 7-45 8-15

IDEAS SUELTAS CIUDAD DE DHAKA
El estado general de la ciudad roza el esperpento. Da la sensación de que siembran edificios como quien siembra esquejes, y esperan a que crezcan. Nunca los rematan (no suelen, quiero decir) en previsión de que necesiten hacer más plantas –según nos dijeron-. La gente abarrota la calle (creemos que son figurantes y que lo único que hacen es cambiar las cosas de sitio una y otra vez). Hoy nos acompaña Sharif, junto a Jahangir –hermano de Yunus-.

LA UNIVERSIDAD
La universidad de Dhaka está vallada y militarizada. Algo sucia, pero organizada. Numerosas mujeres, bien visibles por sus saris de colores vivos, caminan de un lado a otro con los libros pegados al pecho y una tímida sonrisa que escapa de los velos cuando se cruzan con varones.

ENTREVISTA AL PROFESOR ABU AHMED: ECONOMISTA
El profesor Ahmed destaca la importancia de los “grupos” en el funcionamiento del Grameen bank. Por si nos interesa recabar datos precisos acerca de la empresa de Yunus, y su importancia en la economía de Bangladesh, nos dice que existen dos organismos (BADS y CPD) que nos pueden proporcionar todos los datos de la gestión. En cuanto a su opinión al respecto del banco dice que sí, que influye en la economía del país, aunque más en un ámbito rural. Considera que, por el volumen de dinero que maneja, el Grameen Bank debería estar regulado -no controlado, pero si auditado y vigilado para evitar casos de corrupción-. Cree que tendría que existir una comisión -política o técnica- de control, que no pueda tomar decisiones sobre la empresa, pero que evite desviaciones.

Tiene dudas, el profesor, acerca de las ventajas que Grameen da a las mujeres, aunque sea positivo que algunos hombres se estén incorporando al banco. Para el profesor Ahmed, el Grameen Bank ya es un holding, con empresas asociadas y dedicadas a negocios de distintos sectores, además de una importante expansión internacional.

BIDAN CHANDRA: ESTUDIANTE GRACIAS AL GRAMEEN BANK
Vive en un dormitorio de estudiantes, varones por supuesto. El centro está tan vigilado como el resto de las instalaciones. Junto al comedor hay un monumento a la independencia y a las víctimas de la guerra con Pakistán (En los mismos dormitorios que visitamos fueron ejecutados numerosos estudiantes durante la represión pakistaní). Cuentan con jardines, sala de proyecciones y varios tablones con citas culturales y de fiestas (tienen expuestas las fotografías de una de sus celebraciones, al estilo de San Canuto, pero sin santos ni canutos). Algunos niños vagan por el campus. Según me dicen trabajan en el comedor, o son los hijos del cocinero.

Subimos las escaleras hasta el último piso del destartalado edificio -Parece un cuartel-. Entramos en una estancia de unos veinte o veinticinco metros cuadrados. En ella viven cuatro alumnos. Las camas se encuentran sobre grupos de ladrillos (presumiblemente para dificultar a las ratas su acceso a las asquerosas pero nutrientes colchas). En las paredes hay pósteres de cantantes locales, del festival de cine de Bangladesh, y algún manifiesto político de signo izquierdista (un cartel en el que lo único que llegamos a entender es una hoz y un martillo). Ropa colgada por las camas, ventanas rotas y algunos armarios bien candados. Una mesa de estudio, con libros de economía en inglés, y centenares de apuntes, nos indican que allí existe actividad académica.

Bidan Chandra estudia empresariales (está en tercero, de cuatro años). Su madre, viuda con tres hijos, vive en una pequeña aldea. Salió adelante gracias al Grameen bank, y consiguió dar estudios a sus hijos. Ahora tiene ganado y alfarería. Su hermana mayor es enfermera.

Bidan se levanta temprano, estudia y luego va a clase, hasta las cuatro de la tarde. Después se toma algo con los amigos (me imagino que un par de Tés), estudia de nuevo y se acuesta. Llegó a la universidad gracias a su madre, de cincuenta años. Le gusta su pueblo, y piensa en volver algún día a él. Pero primero quiere hacer un máster becado en Canadá. La mayoría de sus amigos, según cuenta, emigraron, y trabajan en Arabia Saudi o Singapur. Bidan nos confiesa timorato que tiene novia.

CURIOSIDADES
Hemos intentando comprar cervezas de nuevo, pero nada de nada. Entramos en un oscuro bar, con aire de ilegalidad, en el que cinco o seis tíos bebían licores a oscuras, mientras atendían a la televisión en la que estaban emitiendo un culebrón… pero de cerveza nada. Eso sí: he visto unos monillos en la valla del cuartel general de las fuerzas aéreas que se cagaban en los transeúntes.

NOS VAMOS DE EXCURSIÓN A COMILLA
Saliendo de Dhaka hemos pasado por lo que debe ser la “Estación sur de autobuses” de por aquí. Cientos, miles o millones de vehículos de cualquier tiempo pasado, cargados con cientos, miles o millones de individuos aceitunados. Tras los autobuses una inmensa batería de camiones, amarillos y con su característica peineta vistosa y colorida. Nada más abandonar la ciudad nos encontramos con los arrozales. Un verde mar salpicado por el rojo saris de los saris de las mujeres que deambulan por ellos. Entre humedal y humedal se encuentran unas islas de secano, sobre las que hay casas de bambú. Estas casas tienen un estupendo retrete con unos agujeros por los que la mierda cae directamente al arrozal. Lo peor es que para llegar hasta ellos hay que cruzar por una tablilla elevada de bambú, salvando el hueco de dos o tres metros que queda entre la casa y el retirado retrete. No es de extrañar que los tigres se hayan zampado a veintidós bengalíes en los últimos meses (sobre todo si uno caga en los sunderbands).

Entre casas y casas, o arrozales, algunos niños juegan al fútbol y al cricket… En ningún momento cesa la marea humana y cada pocos cientos de metros hay tenderetes en los que se vende de todo. Cruzamos dos grandes ríos, en uno de los cuales hay un puerto gigantesco y destartalado (sobre el Brahmaputra en concreto). No vemos yates de recreo, ni gofres. Por si se acabaran los atascos el gobierno ha colocado varias aduanas interiores como la que nos toca ahora: Otra vez atascados y con tipos mirando por las ventanillas.

CONDUCCIÓN POR CARRETERA EN BANGLADESH
No sabemos a qué autoescuela fueron, pero me cago en sus maestros… Los dos carriles son una referencia estética, nada más. ¡Entre talud y talud hay unos ocho metros! pues bien; caben dos personas a cada lado, dos rickshaws (o moto-taxis), dos autobuses y un turismo… todos al mismo tiempo y a toda velocidad (y por supuesto que todos tocando el claxón como un sólo hombre). Hemos notado el sabor de nuestro escroto varias veces (en sólo dos horas de camino). De hecho, y para convencernos más si cabe de que nada es más peligroso aquí que los propios bengalíes, nos hemos cruzado con una hostia buena; un autobús de línea había volcado fuera de la carretera y tenía el techo hundido. Es tremendo, pero la gente pasa del tema y ni se para a mirar (sólo aquellos que se meten en el arrozal para ver si pescan algo de entre los equipajes).

Fin del capítulo I, otro día más.

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Acerca de Felipe Mellizo

Soy guionista, casi periodista, padre, pareja, ex-golfo, ex-aventurero, comilón, bruto, y seguidor del Atlético de Madrid.
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