Cómo viví yo el 23-F (de 1981)

Vivíamos en la calle Sirio, en unos bloques que habían sido ocupados por la flor y nata del socialismo-neo-socialista. Entre mis vecinos estaban Felipe González, Cosculluela, Galeote… Junto a estos personajes, que luchaban por conseguir una victoria en las elecciones del año siguiente, convivía una nutrida colonia de nuevos ricos, fachas, fachillas y facciosos, de “aguilucho” y “vivaespaña”. Mi padre era entonces un popular presentador de documentales e informativos.

En ese ambiente “confuso” pasaba yo mi adolescencia, fumando canutos sin parar para desesperación de propios y extraños. La segunda mujer de mi padre me soportaba con gran esfuerzo -normal-, y me acababan de expulsar del instituto del barrio -tampoco sorprendió a nadie-.

Tenía dos amigos inseparables; Lupas y “El canario”. El primero era hijo de un comerciante, que poseía un próspero negocio de venta de marcos, cuadros y espejos en Moratalaz. De José Miguel, el canario, no recuerdo mucho más que los alcoholes de su padre, de los que disfrutábamos sin medida cuando éste se ausentaba [Años después de escribir esto le localicé mediante una red social, pero eso no viene al caso].

Unos días antes del 23 F mi padre se había marchado a Nueva York, no tengo ni idea de a qué, no sin antes castigarme por haber intentado robar su coche, y estrellarme en el mismo parking del edificio (intentamos fingir que otro coche lo había golpeado, dándose a la fuga, pero el dueño de un bar cercano nos delató). De manera que no podía salir de casa…

Ni recuerdo el día de la semana, ni me importaba entonces, pero como no me dejaban salir decidimos hacer fiesta en el portal –como tantas otras veces-. Cargaditos de costo, papel y filtrillos nos sentamos en un cómodo rellano, entre el segundo y el tercero. Sabíamos que el portero no nos diría nada por miedo –era un buen hombre, que había colgado los hábitos por una mujer, y al que teníamos frito con toda clase de amenazas y putadas-. Bien, pues cogimos también cuatro botellas de gaseosa y dos cajas de aerored, para –entre porro y porro- beber, eructar y peernos (ignorando que la misión de aquellas pastillas era disolver los gases, y no potenciarlos). No podíamos más de la risa, ni del ciego, cuando –simultáneamente- salieron de las casas algunos padres. María José, la mujer del mío, me pegó una voz y yo, como pude, me comí los últimos cuatro aerored y me bajé para casa –entre pedo y pedos-.

La pobre María José estaba alteradísima, y yo no dejaba de sonreír ante tanta conmoción. Me fui a la habitación sin entender un carajo de lo que me había dicho…

Claro que la mitad facha de nuestro barrio no se quedó en casa. Muchos de mis amigos de entonces eran profundamente anti-demócratas –sin saber el significado de aquello, por supuesto-, e igualmente golfos y borrachos. Para ellos ondear la bandera española era un fin. Evidentemente no perdieron el tiempo…

María José llamó a mi búnker con gran alarma: “¡Pipe, Pipe! ¡Están en la calle! Yo me había quedado absorto mirando las caras de los componentes del grupo Kiss mientras apuraba una china que le había mangado al Lupas. Salí con toda la velocidad que me permitía el pedo y me acerqué a la terraza. Y allí abajo, frente al bar, estaban todos. Banderas y más banderas. Entre gritos de ¡Franco! ¡Franco! Pude distinguir a mis amigos: Moncho, Carlos, Javi… ¡Qué juerga! ¡Qué movida! Mientras María José cogía el teléfono me quedé escuchando los cánticos… ¿Dónde están esos rojos? ¿Esos rojos dónde están..? A voces les respondí que en la escalera de al lado –la casa de Guillermo Galeote-, porque mi padre no estaba en Madrid, e hice una seña a mi amigo Moncho para decirle que me esperase, que bajaba.

Mará José hablaba por teléfono con alguien –estaba yo como para saber con quién-. Tenía miedo y la radio puesta a un volumen ensordecedor –es normal que estuviera atemorizada: pocas semanas antes habían llamado diciendo que le enviarían la cabeza de mi padre en una bandeja-. Yo no entendía nada así que me fui por la puerta de la cocina a la calle –no podía consentir que hubiera una celebración sin mi-.

No sé cómo fue, pero acabé en la entrada de la cafetería Gaboy`s (la del chivato) en un estado de embriaguez total y eructando sin parar, pero con mi banderita de España. Eran las cuatro de la mañana y los tanques estaban en la calle. Tardé varios días en enterarme de lo que había pasado.

Mi padre regresó a los cinco días del golpe y siempre nos quedó la sospecha de que se había marchado porque sabía lo que iba a pasar…

Felipe M.S.

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Acerca de Felipe Mellizo

Soy guionista, casi periodista, padre, pareja, ex-golfo, ex-aventurero, comilón, bruto, y seguidor del Atlético de Madrid.
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11 respuestas a Cómo viví yo el 23-F (de 1981)

  1. Gramán dijo:

    Qué bonito ambiente el que describes. Te mereces una serie en Neox, o Paramount Comedy, tipo “Cuéntame” versión Unplugged.

  2. Jajaja. Si se trata de merecerse, yo lo que merezco son ocho estómagos, como ALF.

  3. Jesús Burgos Zamora dijo:

    Hola Felipe. Sólo decirte que yo el 23F más me interesaba mantener mi reputación como jugador de canicas o de peonza, terminar de leer algún tebeo, depurar mi técnica con el tirachinas o hacer rabiar a las niñas en clase. O sea cosas verdaderamente importantes y no las banalidades en que por entonces estaban enfrascados los mayores. Eso sí el Guti me pareció un tío con un par. Dicho esto, mi mensaje sobre todo es para pedirte un favor a éste, tu desconocido mensajero. Mi solicitud es que me dijeras quien son los autores y el título de la canción que encabezaba como banda sonora el programa de tu padre “¿Un Mundo Feliz?”, me mato ha buscarla por la red y no la encuentro…(aparece estos días colgado ese programa en la página de RTVE dedicado a Clara Campoamor). Canción, por otra parte, que evoca para mí aquella época tan tejeriana de pan con nocilla. Cosas de la memoria sentimental de cada uno. Un saludo.

    • Hola Jesús:
      QUizá debería recordaro, pero lamentablemente no es así. Veré si logro localizar a alguien que pueda darte esa información. Saludos.
      Mellizo.

      • Sergio Macías A. dijo:

        Hola

        El nombre de la canción del programa “¿Un mundo feliz?” es:

        Babe We’re Gonna Love Tonight (1981, Lime)

  4. Jesús Burgos Zamora dijo:

    Chas gracias Sergio por este chute de Nostalginina Complex.

  5. Cartera dijo:

    Pues yo estuve en el Marquee. Por cierto, estaba Robert Palmer, que en paz descanse, con cara de no saber qué coño estaba pasando.

  6. Chockys dijo:

    Hola y ante todo gracias por el aporte. Interesante como poco jejeje. Posiblemente el momento más crudo para España en aquel momento y que nunca debería de repetirse algo así (el 23F, obviamente). No quisiera dejar pasar la ocasión de ampliar levemente un dato, referido a Jesús Burgos Zamora. “¿Un Mundo Feliz?” tuvo dos temas de introducción, y no solo uno. El primero fue el de Lime, efectivamente, pero también hubo otro, instrumental, con imágenes de planetas y galaxias. Dicha introducción se puede ver en este programa sobre el escritor Herman Hesse en el siguiente enlace:

    Un saludo y que vaya bien. A cuidarse tocan en estos tiempos que corren.

    • Muchas gracias por tu comentario, y sobre todo por el link que voy a poner en mi muro de FACEBOOK para mayor regocijo y deleite de mis hermanos. Recuerdo perfectamente los días de Hermann Hesse.

      • Chockys dijo:

        De nada. Memoria que tiene uno (y a tu padre lo recuerdo con mucho cariño; divulgadores como él ya no quedan a día de hoy en este país, por desgracia).

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