Telemadrid, yo, y todo lo demás (XXX aniversario)

A mediados de los ochenta, cuando mi padre gozaba de una fama considerable y yo intentaba destacar como imbécil con una adolescencia inusitadamente prolongada, aparece el embrión de lo que luego fuera TELEMADRID. En aquellos días se había decidido el himno y la bandera de la recientemente constituida comunidad autónoma, efemérides ambas que pude seguir de cerca dada la extraordinaria relación que mi padre tenía con algunos políticos socialistas (especialmente el presidente Leguina). Por nuestro piso de Julián Romea pasaban a conversar, beber, y negociar grandes personajes de entonces (Miguel Ángel Aguilar entre otros, Director General de EFE en esas fechas), y yo les escuchaba debatiendo sobre aquella futura televisión autonómica sin prestarles mucha atención, deseando que mi padre dejase de aporrear el piano para decirle que no me esperase despierto esa noche, ni la siguiente.

Para evitar que pudiera meterme en negocios peores –si es que los había- mi padre decidió incluirme entre los becarios del proyecto de televisión autonómica que, según creo, lideraba Martín Maqueda (al menos él es quien firmó mis documentos).

Recuerdo perfectamente aquellas oficinas de la calle Miguel Ángel, en donde ahora se ubica la Dirección General de la Policía. Era un semi-sótano, que daba al luminoso patio interior, con un bar cercano que servía unas estupendas croquetas en donde era habitual encontrar a mi viejo, trabajando. Recuerdo hasta unos planos de lo que debía ser el edificio “que ocupase” la cadena y que nunca se levantó (años después, y tras barajarse otras localizaciones que también recuerdo, se inclinaron por La Ciudad de la imagen).

A falta de actividad “televisiva” mis superiores, con Manolo Cerezo a la cabeza, me incluyeron en otro de sus proyectos, Onda Madrid, pero ante mi contrastada ineptitud decidieron enviarme durante unos meses a Radio 80, por ver si aprendía algo (tiempo perdido). Eran los años duros del “Novoprem” en el piso de arriba del Dalt Vila, de modo que mis sinapsis apenas retuvieron datos, pero recuerdo a Abellán y su señora, o algo así, y un concierto aburridísimo en el Centro Cultural de la Villa de un tal Labordeta (entonces desconocido para mí) .

A los pocos meses me marché, o me marcharon, y apenas tuve contacto con el ente (solo un par de intentos de venderles documentales) hasta que en 1991 me llamó José Miguel Contreras para darme la oportunidad de trabajar como guionista a sus órdenes, lejos de la autoridad de mi padre. Sin dudarlo dejé los documentales que estaba haciendo para integrarme en un equipo que, con bastante éxito -y más mérito- , consiguió colocar a Telemadrid como líder de audiencia en la Comunidad [En competencia con las cadenas estatales].

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es 10669346_10204700791693751_669482782179095243_o.jpg

Pilar B, Felipe M, José Miguel M, Carmen O, Ricardo C, Jaime G, Teresa M (En la redacción de La Noche se Mueve. Faltan Javier R, Javier PDA, Blanca R). Calle Fernández de la Hoz.

De aquel grupo salieron decenas de formatos, y programas concretos, que aún hoy siguen alimentando a las cadenas de este inestable “país televisivo”. Informativos novedosos y creíbles, estupendos reportajes con cámara al hombro, espacios de realidad, programas de entretenimiento, entrevistas, deportes, y lo que luego se convirtiera en el centro de mi profesión: Las series, con Colegio Mayor como proyecto destacado. Por suerte pude participar en casi todos ellos, desde “La noche se mueve”, hasta “El Friqui”, pasando por el “Subybaja”, y algunos programas de Fin de Año de los que guardo gratísimos recuerdos.

Aún mantenemos amigos en la casa. Muchos con tintes heroicos. EL más destacable, para mi y por proximidad, es Javier Rodríguez “Rodri”. Hay otros, como Alipio, Reyero, Simón, etcétera con los que ya no he vuelto a coincidir, pero a los que siempre recordaré, así como a Pepe Pastor, productor y nuestra némesis en algunos momentos .

Ahora se cumplen treinta años desde que empezaron sus emisiones y me acuerdo de aquellas oficinas de MIguel Ángel como si fuera hoy. 

Anuncios
Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Mixtificaciones sobre Malasaña con permiso de Silvestre Paradox.

Mi familia, al menos la parte humilde, vino a Malasaña hace más de cien años. Entonces el barrio era ruidoso. Los mercaderes vociferaban en “La corredera” y los borrachos cantaban a la luna. En los patios había hasta vacas y el olor a mierda se confundía con el del humo de las primitivas estufas de carbón. Por la noche las sombras bailaban escapando del “sereno” y perros, ratas y rateros campaban a sus anchas dejando los tejados para los gatos y mochuelos. Mi abuelo era hijo de un músico sin éxito. Estudió “Caminos” en la Universidad de San Bernardo a base de mucho talento y poco dinero. Vivía en Divino Pastor. Los Mellizo nunca dejamos el barrio. Yo regresé en el 2000. Ahora el barrio mola. Ricos compran casas porque queda bien y se puede especular con ellas, y sus hijos presumen de ser de aquí pero se mueren de miedo cuando les pide la hora uno de los borrachos de San Ildefonso -que son más del barrio que ellos- y denuncian al que canta de madrugada, al que pide a voces, al latero, al que mea, al que pinta, al que grita su dolor, al que se busca la vida… Cuando las calles estén en silencio, vacías a las once; cuando nadie compre, nadie cante, nadie camine a solas salvo ellos y los perros, ratas, gatos, y mochuelos, a ver si también les mola el barrio. Pijos del orto.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Mis “Jefas”

Como ya he contado antes me acostumbré a tener “jefas” desde muy pequeño, pero claro, aquello era una trampa machista. En mi entorno las mujeres tenían mucha autoridad en cuestiones logísticas, reproductivas -que no sexuales- , o digestivas, pero las “grandes decisiones” se reservaban para los hombres. Después vinieron los años de las “maestras”, que luego se convirtieron en “profesoras”. Pocas veces se libraban de tener un superior masculino, fuera laico o religioso. En mi pequeño mundo siempre fue así.

Cuando empecé a trabajar  tuve una primera “jefa” no familiar. Era en Radio Cadena Española y creo que se llamaba Carmen, pero no puedo asegurarlo. Carmen, técnico de sonido, reinaba en un estudio de grabación y yo era su becario. Esperaba a Ricardo Fernández Deu, que presentaba Madrid 657 (díal de Onda Media) haciendo punto -en serio-, mientras me permitía jugar con la mesa de mezclas. Era una gran profesional y mejor persona.

En el ejército post-franquista no había mujeres, como es sabido. y en el tiempo que trabajé en la radio las había, pero nunca con autoridad real ni grandes responsabilidades (aunque fueran excelentes profesionales).

Jefa mía fue también Amelia -Meli- Guardiola, en el Máster de Periodismo de EL PAÍS, quien no sabe -hasta hoy- cuánto me ayudó a creer en mí, justo cuando peor valorado y más despreciado e inútil me sentía por compartir espacio con gente tan brillante como los elitistas alumnos y profesores de Miguel Yuste. A pesar de los esfuerzos de los directores aquello no hubiera funcionado hasta hoy sin ella, y yo tampoco.

La primera jefa-jefa que conocí fue Josefina Castellví, en La base Juan Carlos I de la Antártida. Mi contacto con ella fue breve: Yo era el último mono, y ella la jefa de un equipo que trabajaba en un lugar en donde un error físico cualquiera se puede pagar muy-muy caro, un ambiente tradicionalmente reservado para “siete machos” que ella se encargó de desmitificar convirtiéndose ella misma en un mito (Vease el documentl “Los recuerdos del hielo”) .

Mis siguientes “jefas” fueron Carmen Olivera y Pilar Blasco, en “La noche se mueve”. Entre las dos se repartían las tareas de organización, corrección, y producción del programa, haciendo que nuestra tarea fuera más eficaz. Por suerte y merecimiento ambas han triunfado, y son para mi como de mi familia.

Después vinieron años de sequía. La proporción de mujeres en puestos de responsabilidad relacionados con las series de las empresas para las que yo trabajaba era muy baja, y de cada diez curriculums que llegaban a la oficina nueve eran de hombres. Con el tiempo esto fue cambiando y profesionales como Pilar Nadal, Esperanza Martín, o Montse Fernández Villa fueron “empoderándose” (aunque siempre tuvieran por encima a un tío). Mientras, en las cadenas, también crecían en saber y gobierno profesionales como Sonia Martínez, Reyes Baltanás, Finocha, Elena Sánchez (su muerte fue una gran pérdida), Macarena

Elena y Macarena me supervisaban cuando hacíamos aquellos documentales de la serie “Valores humanos” para Canal +, y después tuve como jefas a Adriana Velasco (DRIVE y BOOMERANG CINE), Natacha Kucic (ZEBRA), Emanuela Spinetta (ZEBRA) y Carmen González (Máster de Globomedia).

Mi última “jefa” -por ahora- ha sido Pilar, mi pareja, showrunner y productora ejecutiva de “Águila roja” ¡y la más exigente de todas!

Además de ellas debo añadir a las que compartieron responsabilidades conmigo y que han liderado equipos desde siempre y con éxito, como Ana Maroto, Begoña Álvarez, Laura Belloso…

Pues nada, celebrando el Día Internacional de la mujer, estas son mis “jefas”.

Publicado en Biografía, comunicación, Entretenimiento, Sin categoría | Etiquetado | Deja un comentario

CARLOS C. MELLIZO

(Sacado de viceversa)

Carlos Mellizo nació en Madrid en 1942. Doctorado por la Universidad Complutense, es en la actualidad Profesor Emérito Distinguido de la Universidad de Wyoming, Estados Unidos, donde ha ejercido la enseñanza de la Literatura Española desde 1968. A partir del año 2000 hasta la fecha de su jubilación fué también miembro del programa de investigación del Departamento de Filosofía. Mellizo es autor de seis libros de ficción: Los Cocodrilos (Madrid, Índice Editorial, 1970), Historia de Sonia y otras historias (Tempe, AZ, Editorial Bilingüe, 1987), Una cuestión de tiempo (Miami, FL, Ediciones Universal, 1991), Un Americano en Madrid y otros amores difíciles (Madrid, Editorial Noesis, 1997), La lengua de Buka y otros casos singulares (NJ, USA, 2002), y Antes del descenso y otras palabras finales (Greeley, CO, Leyenda Publishing House, 2004). Sus narraciones y ensayos han aparecido en Revista de Occidente, Revista de Filosofía, Cuadernos Hispanoamericanos, Insula, Mundo Nuevo, Papeles de Son Armadans, Lucanor, Cuadernos Salmantinos de Filosofía, Telos, Confluencia, Revista Interamericana, Puente Atlántico, Cuadernos de ALDEEU y otras publicaciones periódicas de España y América. Como narrador, recibió en dos ocasiones el Premio Hucha de Plata de Cuentos y el Primer Premio del Certamen Literario Odón Betanzos Palacios del Círculo de Escritores Iberoamericanos de N.Y. Sus trabajos de investigación se han centrado en la filosofía española del Renacimiento, el ensayo peninsular contemporáneo y el utilitarismo británico. Ha publicado estudios monográficos sobre David Hume y el tudense Francisco Sánchez. Su libro La vida privada de John Stuart Mill se publicó en Madrid (Alianza Editorial) en 1995. Ha traducido al castellano, en ediciones críticas para Editorial Gredos (RBA), Alianza Editorial, Tecnos y otras casas editoriales españolas, obras fundamentales de Hobbes, Locke, Berkeley, Hume, Mill y otros autores clásicos del pensamiento británico. Mellizo es Miembro Correspondiente de la Academia Noerteamericana de la Lengua Española, y vocal de la Sociedad Iberoamericana de Estudios Utilitaristas (SIEU) . Ha colaborado en los volúmenes colectivos España los Estados Unidos y la Crisis de 1898 (Carlos Mellizo y Luis N. Ladeveze, Coord., FAES, Madrid, 1998), Retos de la Razón Práctica (J.M. Bermudo, Editor, Universidad de Barcelona, 2002), El Quijote y el Pensamiento Moderno (José Luis González Quirós –María Paz Gago, Eds., Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Ministerio de Cultura, Madrid, 2005), David Hume, nuevas perspectivas sobre su obra (Gerardo López-Sastre, Coord. Ediciones de la Universidad Castilla-La Mancha, 2005), En torno a Francisco Ayala (Ricardo Landeira, Ed., e.d.a. Libros, Málaga, 2007) y John Stuart Mill y las fronteras del liberalismo (M. Escamilla, Ed., Universidad de Granada, 2004), entre otros. Su libro más reciente es el estudio Vashubandu-Berkeley, compuesto en colaboración con el Profesor Juan Arnau, del CSIC ( Editorial Pre-Textos, Valencia, 2011). En el año 2013 le fue concedida por el Estado Español la Cruz de Oficial de la Orden de Isabel la Católica, en reconocimiento a su comportamiento extraordintrio de carácter civil como profesor e investigador.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Protegido: UNA NOTA PRELIMINAR, QUE DEBERÍA LEERSE AL FINAL

Este contenido está protegido por contraseña. Para verlo introduce tu contraseña a continuación:

Publicado en Sin categoría

Triste y lejano suceso familiar que comparto con dudas a pesar del tiempo pasado.

ugena

Imagen | Publicado el por | Deja un comentario

La cosecha de series nunca se acaba (A propósito de Arde Madrid)

En mi muro hay más de 250 guionistas con mayor o menor éxito. Cada uno de ellos, tirando por lo bajo, genera docenas de conceptos al año, ideas que se sueltan en un bar, en la oficina, o en el metro. Sirviéndome de mi propia experiencia entre cinco y diez de esos partos llegan a ocupar más de un folio, y un par de ellos superan los cuatro folios -lo que podría ser la “pubertad” de estos documentos nacidos de la nada- (Por supuesto que también están los conceptos que nos llegan desde arriba, por encargo o imposición, pero este post no va de eso). Solo con los colegas que merodean por mi FCBK hablamos de cerca de 2000 argumentos justificados con propuestas más o menos acabadas de personajes y tramas… ¡Cada año!, 10.000 en cinco años. Ampliarlo a toda España da pavor, por no hablar de ámbitos mayores.

Con este chaparrón de ideas conseguir que algo sea original tiene que ver más con la combinación de elementos ajenos a la pura historia, la mezcla de géneros, la creación de entornos imposibles, el casting propuesto, la suerte, y sobre todo con la persona que va a tomar las decisiones finales durante la grabación de la serie, desde el color del pelo de un personaje hasta la forma definitiva de cada una de las frases del guión. De modo que cuando alguien viene a verme presumiendo de haber encontrado algo original sin añadir el “yo creo” por delante pienso que me está tomando por idiota, que es un novato, o ambas cosas.

La pena es que muchos de estas series que parimos se quedan en el camino, y no siempre porque sean malas ideas: Simplemente es que no caben todas (No le demos más vueltas. Yo me imagino en el papel de cualquier director de ficción y cuando viera el volumen de lo que me han enviado me pongo a correr como Forrest, o me juego cuál cojo a pares y nones antes de tener que sentarme a escuchar las manidas bondades de los proyectos por boca de sus promotores.

Como la mayoría de vosotros he dejado infinidad de cadáveres por el camino. Series que estoy seguro que hubieran hecho un gran papel (Todos tenemos esa sensación). Ahora, con el estreno de “Arde Madrid”, me viene a la cabeza “Chicote 1955”, un proyecto que desarrollamos con una productora que al separarse sus socios dejó en el limbo audiovisual aquellos archivos. Yo creo que fue en 2007 cuando la escribí junto a Víctor Mato y Víctor García, con el apoyo de los propietarios del conocido local de la Gran Vía. Policías del “Movimiento”, camareras, comunistas infiltrados, limpiabotas, reinas del Pasapoga, actores de Hollywood poniéndose ciegos en el sótano de los féretros, toreros, cantantes… Qué pena.

También recuerdo el biopic seriado que Arranz y yo preparamos con ZEBRA sobre Luis Miguel Dominguín:

“Madrugada. Sótano de Chicote. Ava y Luis Miguel beben y ríen. Ella se descalza y baila: está borracha. Cae sobre Luis Miguel y le dice que si conoce algún sitio en el que los dos puedan estar más tranquilos…”.

“Luis Miguel se despierta en la habitación de un hotel. Ava está en la cama, entre las sábanas. Él se viste. Ella le pregunta: “¿A dónde vas ahora?” y Luis Miguel le responde: “¿Dónde voy a ir? ¡A contarlo!”.

PD: Desde hace años siento que cada serie que veo es un “déjà vu”. Supongo que será por viejo y envidioso más que por instruido y creativo. Creo que fue Séneca quien dijo aquello de “las canas no significan que hayas vivido más, sino que has durado más”.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario